¿Tu mejor amiga se convierte en una fotoperiodista cuando vais de viaje?, ¿Tu novio se lleva la réflex, el tripode y su colección de lentes para una escapada de fin de semana?. Lo siento mucho, pero tengo que decirte que sufres el síndrome del ayudante de cámara. Puede ser una bendición, pero también un verdadero castigo.

Todos sabemos que las fotografías son una parte fundamental de un viaje (pero no lo único). Capturan los mejores momentos y son los testigos mudos del camino cuando la memoria falla. En cierto modo, la fotografía detiene el tiempo, abre puertas al pasado y conserva los recuerdos para siempre. Por esa razón, deberíamos pensar que viajar con un fotógrafo (ya sea profesional o amateur) debería ser una bendición del cielo, pero no siempre es así.
Hoy, queremos dar voz a esas almas en pena, cansadas de cargar con mil aparatejos, de esperar tres horas a encontrar la composición perfecta o a cambiar el ISO.Porque si la mujer del Reverendo Lovejoy siempre decía: “ ¿Pero es que nadie va a pensar en los niños? ”, nosotros nos preguntamos: " ¿Pero es que nadie va a pensar en los compañeros de viaje de un fotógrafo? ”.
Os dejamos con todos los pesares de viajar con un amante de la fotografía.

1. TU MOCHILA DE EXCURSIONISTA NUNCA LLEVARÁ SÓLO UNA BOTELLA DE AGUA
¿ Eres de esas personas a las que les gusta estar preparadas ante cualquier imprevisto ?, Agua por si tienes sed, un chubasquero plegable por si llueve, una chaqueta por si hace frío..... Tu mochila será tu castigo. El fotógrafo te verá como el compañero de viaje perfecto, quizas te pida que le guardes el teleobjetivo, pero acabarás por cargar con el trípode, el flash, un fotómetro de mano y hasta una cartulina de balance de blancos. Y te acabarás preguntando por qué llevas más accesorios que Batman y la Barbie juntos.

2. TU CONCEPTO DEL TIEMPO NUNCA VOLVERÁ A SER EL MISMO
Si tenías pensado estar solo unas horas en Kensington Gardens o que la ciudad belga de Brujas se visitaba en poco tiempo, no estabas en lo cierto. Las guías turísticas mienten y tu sentido común se equivoca. Viajar con un fotógrafo provoca una dilatación en el tiempo incomprensible, que Sheldon Cooper todavía está intentando resolver. Lo llamamos la teoría de la dilatación del tiempo.

3. SALDRÁS A HORAS INTEMPESTIVAS PARA DAR CON LA INSTANTÁNEA PERFECTA
Si viajas con un fotógrafo, madrugar y pernoctar formarán parte de tu vocabulario habitual. Olvídate de esos “ cinco minutitos más ”, hay una misión que cumplir. Conseguir la mejor foto sin gente que se meta en el plano o encontrar un amanecer incomparable serán vuestros principales objetivos.



4. NUNCA TE IRÁS DE LA HABITACIÓN SIN REVISAR TODO DOS VECES
Igual que no se puede alimentar a un gremlin pasada la medianoche, tampoco podrás olvidarte nunca de una batería extra o una tarjeta de memoria de más. De lo contrario, prepárate para ver enrabiar a una persona adulta.

5. POSARÁS MÁS QUE TODA LA FAMILIA KARDASHIAN, DELEVIGNE Y HADID JUNTAS
Si creías que tu trabajo como ayudante de cámara sólo iba a consistir en ir más cargado que un sherpa en una expedición al Himalaya, te equivocabas. También serás modelo en contra de tu voluntad. Al principio pensarás que es estupendo porque así tendrás más recuerdos de tu viaje y tus padres por fin tendrán algo que poner en la nevera de la cocina, pero al quincuagésimo intento te comerás tus palabras.

6. ODIARÁS LA FOTOGRAFÍA NOCTURNA POR ENCIMA DE TODAS LAS COSAS
Mientras algunos adolescentes hacen botellón en el Campo de Marte o junto al Coliseo, tú esperarás sentado mientras tu amigo, tu amiga o tu pareja está concentrada en dar con el tiempo de exposición idóneo para sacar la mejor fotografía nocturna 'ever'.



7. TE ENCARIÑARÁS CON UNA FOTO QUE SERÁ DESCARTADA...
... porque no está bien iluminada. Nada más que añadir, te dirá tu fotógrafo, en ese afán por encontrar la perfección.

8. Y CUANDO CREES QUE EL VIAJE HA ACABADO, TOCA EL PASE DE DIAPOSITIVAS
Contemplar, mientras devoras un bote de palomitas, esa selección, ¿definitiva?, de un viaje de fin de semana a Chinchón. Nunca pensarías que un viaje de una hora diera para tanto, ¿verdad?
Aunque hay que admitirlo, viajar con un fotógrafo también tiene sus cosas buenas. Guardarás los mejores recuerdos de tu viaje, tendrás un álbum que envidiará todo hijo de vecino, disfrutarás de otra manera cada paisaje, cada monumento y cada rincón de la ciudad… Y lo más importante, seguro, segurísimo que tendrás una nueva foto de perfil para Facebook.

​​​​​​​Buena Luz,